Siguiendo con la idea de volver este blog algo mas atrayente nos
animámos a publicar cuentos de
fútbol, en este caso el autor es
Lucas Otero, un hincha de Glorias que vive en México y que es seguidor de este blog.
Si tenes
algún cuento no dudes en mandarlo para que lo publiquemos.
Este cuento
pertence al libro “corte y
disolvencia” que está disponible en todas las librerías del país.
http://www.cydlibro.blogspot.com
Desde afuera.
Ese Gol, Dios mío, que Gol.
Los sueños, de tanto insistir, se hacen realidad, y eso se sabe.
La pelota venia bombeada y yo, parado como siempre de nueve, pero esos nueves que bajan, no se crea que me quedaba
pegadito al área como un pescador, no, yo bajaba y armaba el juego “jugaba y hacia jugar”, la pelota venia bombeada le decía, creo que había rebotado en mi profesor de historia en un despeje, saque un
fulbo de chilena que si se lo cuento no me cree, y menos aun me creería si le digo en que parte del arco entro el cuero. Además, para ganarme su reputación de mentiroso, yo soy de esos zurdos que quien sabe porque las chilenas y las rabonas las hacen con la derecha, a veces pienso que es porque con una pierna nos basta y nos sobra, la derecha la tenemos para poder correr a la par de los demás, aunque ni eso. Le decía que la bocha se clavo en un ángulo
inatajable para cualquiera que se encontrara defendiendo los tres palos, inclusive para mi profesora de matemáticas. La
re puta madre, el Gol se lo hice a mi profesora de matemáticas, ¿usted puede creerlo? A mi me chupo un huevo, yo lo grite.
El partido se dio por terminado en ese instante, porque teníamos que hacer un ejercicio de integración de grupo o alguna
boludez por el estilo, era lo lógico, después de eso no había mas que hacer futbolísticamente hablando, no había nada mas para ver, “se acabo lo función” pensé.
Nadie me dijo nada, nadie hizo un comentario, ni siquiera
Lucas, como jugaba mi tocayo
Lucas, un 5 de esos, para que le voy a mentir. Es el día de hoy que sostengo que esa falta de comentario fue porque atajaba la puta esta de matemáticas, si estaba en el arco alguien con pito, todos me lo hubieran reconocido, y uno a veces hace las cosas para que se las reconozcan, para levantarse mas minas, no me venga ahora a decir que no, de todas maneras le digo, que cuando la bocha venia bombeada, lo que menos pensé fue en ella, simplemente fue ese impulso que tenemos los buenos jugadores del
balompié.
Yo interiormente sabia, y es el día de hoy que se, que si en el arco estaba quien usted o Dios quiera poner, la masa de aire entraba igual, o mejor aun, porque los arqueros, los de a de veras digo, cuando saben que no llegan se tiran igual para que los compañeros no lo puteen, y le dan ese
show a la jugada. Eso le falto al mío, un poco de
show, una volada, un “algo más”. Pero no, la de matemáticas solo me desmereció diciéndome que le había pegado muy fuerte. Ni idea tenia, no sabia las cosas que se me cruzaron en ese momento, además yo pensaba que como me podía decir eso si la
caze a 17 metros del arco.
Al retirarnos pase por la cancha y me quede sentado al borde, había unos chicos jugando y bastante bien creo, pero yo me quede mirando e imaginando mi Gol, pensaba que tendría que haber una palabra en el diccionario que defina lo que hice, porque Gol le quedaba chico, una cosa es un Gol y otra fue lo que hice, son dos cosas totalmente distintas, la única, e injusta similitud, es que suman lo mismo, y eso, señores que hacen el reglamento,
sépanlo, esta muy mal.
Pero le decía que me pare al borde de la cancha y quería saber como había sido, ¿como podía haberlo hecho y ni siquiera verlo? Que injusto que es vivir en cámara subjetiva, uno se cuida, se mira al espejo actuando entre los demás, y cuando llega el momento no puede verse.
Fue media hora para reconstruir 1 segundo, quizá 2, “no puedo, no se puede” me dije, me pare y conté los 17 metros que separaban el lugar del hecho al del arco y me fui a casa, pague 2 boletos, uno para mi y otro para mi orgullo, que seguramente tendría que haber pagado exceso de equipaje.
Desde ese día tengo la costumbre de hacer ese ejercicio antes de jugar, ese de mirar la cancha y verme ahí. Trato de evitarlo, le juro, pero tengo sueños y no puedo con ellos. Muy pocos fueron los días que tuve la necesidad-obligación de mirar después del juego, muy pocos, pero muy pocos. Tengo horas y pasión por la pelota, pero un Gol como ese día, nunca mas, lindos e importantes si, pero no como aquel. Y no me diga que las cámaras, la tecnología y esas
boludeces, por favor, las cámaras no graban las sensaciones, y mucho menos logran reproducir los sueños.
Pienso que ese Gol fue lo peor que me pudo haber pasado, me obligo a tener la necesidad de verme, pasa que no solo me quiero ver en una cancha de fútbol, me quiero ver amar, trabajar, caminar y hasta comprar
fasos para ver de que manera seduzco a la del
super que esta bastante buena, pero al igual que en mis sueños, la
subjetitividad de las cosas me persigue. Pienso que ese Gol fue lo peor que me pudo haber pasado, le
decia, porque hasta me quito las ganas de jugar al fútbol, porque un Gol como ese día, nunca mas.
Y diga usted que se lo hice a mi profesora de matemáticas.
FIN
Septiembre 2002
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